LAS PRIMERAS TRUFAS DE VERANO

21/05/2010

Aprovechamos la llegada de las primeras trufas de verano, para hablarles de esta especie de trufa, que no tiene mucho que envidiar en sabor y aroma a la exquisita trufa negra (Tuber melanosporum) o a la trufa blanca (Tuber magnatun).

La trufa de verano (Tuber aestivum) tiene forma redondeada irregular con verrugas piramidales angulosas, su tamaño suele oscilar entre los 2 y los 10 cm, y su color es negro pardusco por fuera y en el interior es en principio blanquecida, pardo ocre claro y después pardusca, con venas ramificadas de color blanco.

Su carne es compacta y blanda, su sabor es muy agradable y su olor aromático va aumentando su fuerza en la madurez.

Esta especie de hongo sale en Europa y en el norte de África, en suelo calcáreo, cerca de planifolios especialmente robles, pinos y enebros, desde Mayo hasta mediados del mes de Septiembre.

La trufa de verano puede utilizarle en la cocina de la misma forma que otras trufas, lo más habitual es rallarla o laminarla, incorporándola al final de la elaboración del plato; otra forma muy popular de emplearla es para hacer huevos trufados, para ello ponemos varios huevos frescos dentro de un recipiente hermético con un trozo de trufa,  lo cerramos y lo mantenemos en un lugar fresco durante dos días, en ese tiempo los huevos absorben el olor y sabor de la trufa, gracias a la porosidad de su cáscara y quedan excelentes fritos en una sartén con aceite de oliva, mientras que la trufa empleada, puede utilizarse en otra receta que se desee.

Les animo a probar la deliciosa trufa de verano.

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