COMO SE REPRODUCEN LOS HONGOS

23/06/2010

Los grandes hongos contienen varios millares de especies y poseen las formas más diversas. La más popular de las amanitas, la falsa oronja, con su sombrero abierto como un paraguas, no se parece apenas a una colmenilla, alveolada como una esponja. Todas estas especies exhiben la misma parte de su anatomía: el aparato reproductivo, llamado carpóforo o esperóforo. Es el que lleva la parte fértil del hongo, el himenio, constituido por las láminas de los champiñones, los tubos de los boletus o incluso los alvéolos de las colmenillas… En la madurez, el himenio suelta millares de esporas que, cuando las condiciones de temperatura y humedad son favorables, dan lugar bajo tierra a una compleja red de filamentos: el micelio. Los filamentos del micelio aseguran la continuidad de la especie, y de su fusión nace un muevo esperóforo, que producirá a su alrededor más esporas.

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¿QUÉ SON LAS SETAS?

02/07/2009

 

 

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Cuando hablamos de setas, nos referimos a aquellos hongos grandes que poseen un ciclo de vida más evolucionado, los hongos “superiores”, cuyos cuerpos fructíferos, que es lo que en realidad comemos, son una parte de toda la seta.

Debajo de esta parte visible, pero efímera, se encuentra un micelio permanente. Se trata de la importantísima parte vegetativa, que está formada por un complejo de filamentos microscópicos, invisibles a simple vista, llamados hifas. Las hifas se mezclan dando lugar a un entramado parecido a una telaraña que, en caso de ser muy grueso, se hace visible.

Esta trama se extiende por el suelo o entre la hojarasca formando una red muy compleja que, a menudo, puede llegar a tener varios metros; de este modo, consigue asimilar el máximo de nutrientes posible. Cuando las condiciones climáticas de humedad y temperatura son apropiadas, se desarrolla rápidamente un nuevo cuerpo fructífero: una seta.

A medida que el cuerpo fructífero crece y madura va produciendo millones de esporas microscópicas (semillas) que, cuando alcanzan la madurez, se desprenden del himenio (la superficie fértil que se encarga de producir las esporas) para ser dispersadas gracias a la acción del viento o a otros mecanismos.

En contacto con la tierra y en condiciones favorables, las esporas germinarán y darán lugar a un nuevo micelio.